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16 de octubre de 2025

Es un martes cualquiera en una faena minera del norte de Chile. Un operador sube a su camión tolva, arranca el motor y acelera bruscamente para alcanzar el punto de carga. Frena de golpe al llegar. Acelera nuevamente. Toma las curvas del rajo a velocidad excesiva porque "conoce el camino de memoria".
Para el operador, es solo otra jornada de trabajo. Para el equipo de mantenimiento, es el inicio silencioso de un desgaste acelerado que costará caro. Para la empresa, es dinero que literalmente se quema en cada aceleración innecesaria.
Pero nadie lo ve. Hasta que es demasiado tarde.
Durante años, las mineras han enfocado sus esfuerzos de seguridad en EPP, procedimientos de trabajo y capacitaciones. Todo fundamental. Pero hay un factor de riesgo que permanecía invisible: cómo exactamente se están operando los equipos móviles en el día a día.
¿Ese camión que consume 15% más combustible que el resto de la flota? ¿Esos frenos que duran la mitad de lo esperado? ¿Esa suspensión que falla antes de tiempo?
No es mala suerte. Es conducción agresiva. Y tiene nombre y apellido.
Una minera mediana en la Región de Antofagasta decidió medir lo que nadie medía. Instalaron telemetría con acelerómetros en sus 68 equipos móviles durante tres meses. Los resultados fueron impactantes:
Aceleraciones bruscas:
Frenadas bruscas:
Excesos de velocidad:
Ralentí excesivo:
El equipo de mantenimiento hizo un ejercicio revelador: calcular el costo real de la conducción agresiva.
Aceleraciones y excesos de velocidad:
Ralentí excesivo:
Frenos:
Neumáticos:
Suspensión y Tren de Potencia:
Costo anual de conducción agresiva: $651,584,000
Y eso sin contar:
Cuando entrevistaron a los operadores identificados con conducción agresiva, surgieron patrones interesantes:
"Tengo que cumplir metas de producción" La presión por ciclos rápidos incentivaba velocidad sobre eficiencia.
"Llevo 15 años manejando estos equipos" La experiencia generaba exceso de confianza y normalización del riesgo.
"No sabía que estaba frenando bruscamente" Sin feedback objetivo, los malos hábitos se volvían inconscientes.
"Los demás manejan igual" La conducta riesgosa se había normalizado culturalmente.
El problema no era malicia. Era falta de visibilidad, feedback y cultura de operación consciente.
La minera implementó un programa de mejora en tres fases:
Instalaron sistemas de telemetría con acelerómetros en todos los equipos. Cada evento quedaba registrado con:
Por primera vez, la conducción dejó de ser subjetiva y se volvió medible.
No se trató de castigar, sino de educar:
Clave: Los operadores vieron sus propios números. No era teoría, era su realidad operacional.
Implementaron:
Después de 6 meses de implementación:
Durante años, la conducción era una "caja negra". La telemetría la convirtió en datos accionables.
Pequeños malos hábitos, repetidos miles de veces, generan sobrecostos millonarios. Y la mayoría son evitables.
Los operadores no conducían mal intencionalmente. Simplemente no sabían que lo estaban haciendo mal.
Mostrar números concretos y personales fue más efectivo que mil charlas de seguridad genéricas.
Conducir bien es más seguro Y más económico. No hay que elegir.
El gerente de operaciones reflexiona sobre el proceso:
"Pensábamos que la conducción agresiva era solo un tema de seguridad. Descubrimos que era también un tema económico masivo. Y lo más importante: era completamente solucionable. Solo necesitábamos verlo primero."
El jefe de mantenimiento agrega:
"Antes peleábamos con operaciones porque los equipos llegaban destruidos y no entendíamos por qué. Ahora tenemos datos que muestran exactamente qué pasó, quién lo hizo, y cómo mejorarlo. Ya no son discusiones, son conversaciones basadas en hechos."
Pregúntate honestamente:
¿Sabes exactamente cómo se están operando tus equipos ahora mismo?
Si no tienes estas respuestas, estás operando a ciegas.
Y operar a ciegas en minería es costoso. Muy costoso.
La buena noticia es que medir conducción ya no requiere inversiones millonarias ni infraestructura compleja. La tecnología existe, es accesible, y el ROI se mide en semanas, no en años.
La pregunta no es si puedes costear implementar sistemas de monitoreo de conducción.
La pregunta es: ¿cuánto te está costando cada día que no lo implementas?
Si reconoces algunos de estos síntomas en tu operación:
...entonces es momento de hacer visible lo invisible.
Porque en minería moderna, la operación consciente no es un lujo. Es una ventaja competitiva medible en cientos de millones.
¿Quieres saber cómo implementar sistemas de monitoreo de conducción y cultura de operación consciente en tu faena? Conversemos sobre cómo transformar tus datos operacionales en decisiones que protejan tanto a tu gente como tu presupuesto.
Optimizamos tus procesos mineros con inteligencia operacional. Porque cada aceleración, cada frenada y cada decisión cuenta.